Usar a los hijos como arma para lastimar a una mujer ya no quedará impune en el Estado de México. El Congreso mexiquense permitió castigar la violencia vicaria con hasta ocho años de prisión, además de multas, pérdida de la patria potestad y tratamiento psicológico para el agresor.
La reforma reconoce una realidad que por años fue ignorada: hombres que, tras una ruptura, amenazan, manipulan o separan a los hijos para provocar daño emocional a la madre.
El decreto, respaldado por legisladores de Morena, PVEM, PAN y PRD, establece que este delito se configura cuando un hombre —pareja o expareja— utiliza a hijas, hijos, familiares o incluso seres sintientes para afectar psicológicamente o esencialmente a una mujer.
Entre las conductas sancionadas están: amenazar con dañar o esconder a los hijos, usarlos para obtener información sobre la madre, manipularlos para que la agredan o incluso fabricar denuncias falsas para arrebatar la custodia.
Además de la cárcel y multas de hasta 1,500 días, la convivencia con los menores podrá suspenderse y el agresor perderá la patria potestad.
La reforma llega anterior al 8M y busca cerrar el paso a una violencia que durante años fue minimizada como “conflicto familiar”.





