El mal olor también puede ser contaminación… y ya buscan frenarlo.
El diputado Octavio Martínez Vargas (Morena) confirmó en el Congreso mexiquense una iniciativa para regular y prohibir emisiones de contaminación odorífera cuando rebasen límites establecidos en normas ambientales.
El dato clave: la propuesta reconoce que olores industriales, agropecuarios o de servicios liberan moléculas contaminantes que afectan la calidad del aire y la salud, por lo que las empresas deberán medir, controlar y mitigar sus emisiones, mientras las autoridades estatales y municipales reforzarán el monitoreo e inspecciones.
La consecuencia política y social es clara: más presión ambiental para industrias y nuevas reglas para evitar quema de materiales a cielo abierto, un problema recurrente en zonas urbanas del Edomex.
En redes el debate ya comenzó: ¿deberían sancionarse con más fuerza a empresas o actividades que generan malos olores en las ciudades?



