Cada día, en las mismas carreteras por las que seguramente ha pasado, grupos armados detuvieron tractocamiones, intimidan conductores y se llevan mercancías que después aparecen en tianguis, mercados informales y hasta en línea. No es una película. Es lo que pasa en el Estado de México todos los días, y las cifras lo confirman con una frialdad que da escalofríos.
De agosto de 2024 a julio de 2025, en todo México se robaron 9,493 camiones de carga. El Estado de México encabeza esa lista con 1,831 robos , según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS). No es el segundo lugar. No es tercero. Es el primero, por mucho, seguido de Puebla con 1,517. Aquí, en tu entidad.
Y lo más incómodo: los municipios más golpeados son los que cualquier mexiquense de entre 20 y 35 años conoce de sobra. Cuautitlán Izcalli, Ecatepec, Tecámac, Tepotzotlán y Huehuetoca concentraron 719 robos en ese mismo período. Son los municipios por donde pasan las rutas que conectan el centro del país con el norte, el oriente y la Ciudad de México. Son los CEDIS donde llegan los pedidos de Amazon, Mercado Libre, los supermercados, las farmacias y donde seguramente llegarán artículos del mundial.
El dato que nadie más te dice.
El informe de Overhaul, empresa de inteligencia logística con operaciones en toda América Latina, establece que el 38% de todos los robos de carga en México ocurren entre el Estado de México y Puebla. Solo dos entidades. El 21% corresponde al Edomex.
Eso no es mala suerte ni coincidencia geográfica. Es consecuencia de que el Edomex es el nodo logístico más importante del país: por aquí pasa casi todo lo que se distribuye hacia el norte, el centro y el oriente de México. Y donde hay carga, hay quienes la roban con método, con organización y, en la mayoría de los casos, con armas.
El 86.5% de los robos a transporte de carga en México se cometen con violencia . Eso lo documentó el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) en sus estadísticas oficiales. No son “descuidos” ni oportunidades. Son operaciones planeadas donde el conductor muchas veces termina amenazado, golpeado secuestrado temporalmente les quitan la vida para vaciar su unidad.
Las rutas que ya son tierra de nadie.
Si alguna vez ha tomado la autopista México–Querétaro, el Arco Norte o la carretera Toluca–Naucalpan, ha circulado por lo que los operadores logísticos llaman ya sin tapujos “rutas rojas”.
El tramo Tepotzotlán–Palmillas, sobre la 57D, es hoy uno de los puntos más calientes del país para el robo de camiones pesados. Confluyen ahí parques industriales, centros de distribución y una infraestructura carretera con puntos ciegos que los grupos delictivos conocen mejor que las propias autoridades. El método más común: bloqueos rápidos con dos o tres vehículos, intimidación armada, piedras en el camino, “traspaleo” de mercancía hacia otra unidad y desaparición en menos de 20 minutos.
En el Arco Norte, los municipios de Huehuetoca, Otumba, Nopaltepec y Coyotepec se han convertido en focos de emboscadas. Los criminales usan vehículos clonados con logotipos de empresas reales y desvían los camiones hacia terrenos baldíos para desmantelar la carga sin prisa. Otros, se esconden en tramos donde previamente colocando poncha llantas o piedras para poder asaltarlos con violencia.
La carretera Toluca–Naucalpan tiene el título de ser señalada por empresarios como “la vía más peligrosa” para el transporte de carga mediana en el Edomex. Más del 50% de los robos en esa ruta ocurren de noche, cuando la presencia de patrullas es casi nula y las cámaras, en muchos tramos, simplemente no existen.
Imagina si tú pides tu playera de la selección mexicana, una de las mascotas del Mundial o un artículo coleccionable a precio elevado y que alguien pueda comprar un tercio del valor en línea o en un tianguis. Nada justo.
Lo que esto te cuesta a ti, aunque no manejes un camión.
Aquí viene lo que muchos medios omiten: este problema no solo afecta a transportistas y empresas. Te afecta directamente en el bolsillo.
La AMIS estima que el sector asegurador paga alrededor de 5 mil millones de pesos al año solo en indemnizaciones por robo de equipo pesado. Si se suman robos de carga, vehículos y mercancías, la cifra sube a cerca de 20 mil millones de pesos anuales . Ese costo no lo absorbe nadie en silencio: se traslada a las primas de seguro, al precio del flete y, al final de la cadena, al precio que pagas tú en el supermercado, en la tienda o cuando recibes un paquete.
La CAINTRA documentó que en 2022, el 56% de las empresas de transporte en la región —incluido el Estado de México, Puebla y Guanajuato— fue víctima de robo. Las pérdidas totales ese año rondaron los 6 mil millones de pesos. Eso es dinero que no se invierte en empleos, en mejores salarios para choferes o en infraestructura.
Y hay un detalle que todavía complica más la recuperación: según datos a nivel nacional, solo el 57% de los camiones robados se recupera . El resto desaparece con carga incluida, muchas veces hacia hangares clandestinos donde desmembran los vehículos y distribuyen la mercancía en mercados informales. La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) ha documentado que muchos grupos utilizan empresas de rastreo satelital cómplices para neutralizar el GPS de las unidades robadas. Sí, leíste bien: hay gente dentro del sistema de rastreo que avisa cuándo desactivar la señal. Chalé.
Lo que hace el gobierno y lo que falta.
La FGJEM ha desplegado operativos bajo el nombre “Operación Senda”, con los que ha documentado redes de robo vinculados a secuestro exprés, modificación de placas, recepción de mercancías y uso de vehículos con rótulos falsos de sindicatos para hacer pasar el traslado ilegal de carga como una operación legítima.
Sin embargo, los propios informes parlamentarios federales señalan que el Estado de México concentra el mayor número de robos y asaltos en carreteras y puentes federales del país . 36 incidentes solo en rutas federales, según el último corte disponible, lo que representa el 65,6% de los robos totales en camiones de carga a nivel nacional . La cifra habla de una crisis que los operativos puntuales no alcanzan a resolver.
El problema estructural es conocido: poca vigilancia nocturna en tramos críticos, falta de cámaras funcionales, y una red de complicidades que va desde el crimen organizado, autoridades estatales y federales, hasta actores dentro de empresas de monitoreo y, en algunos casos, del propio sector del transporte.
¿Por qué esto importa más de lo que crees?
Desde 2020, el robo a transporte de carga en México no ha parado de crecer. La pandemia lo frenó temporalmente —casi 30% menos en ese año por la reducción de circulación— pero de 2022 a julio de 2025 el robo de equipo pesado creció un 33%, con un promedio de 26 camiones robados por día solo en ese período.
En 2025 se documentaron más de 11 mil 500 robos a transporte de carga en todo México, un aumento cercano al 8% frente a 2023. Y la tendencia no muestra señales de reversión.
Los productos más robados no son joyas ni efectivo: son abarrotes, electrodomésticos, línea blanca, equipos de audio y video, herramientas, ropa y autopartes. Exactamente lo que abastece tianguis, bazares y plataformas de segunda mano . La mercancía robada en las carreteras del Edomex termina, con alta probabilidad, en algún mercado de tu municipio.
El Estado de México no solo es la entidad más poblada del país. Es también la que más carga mueve, la que más roba, y la que más paga las consecuencias de no resolverlo. Mientras el crimen organizado perfecciona sus métodos con tecnología y complicidades, las carreteras siguen siendo tierra de nadie después de las ocho de la noche.







