El Congreso del Estado de México acaba de aprobar una reforma constitucional que le da al Congreso de la Unión la facultad de crear una sola ley nacional sobre feminicidio —con tipos penales claros y sanciones uniformes— en los próximos 180 días.
¿Qué significa esto en términos simples? Que hasta hoy, dependiendo del estado donde ocurriera un feminicidio, el castigo podía ser completamente diferente. Había entidades donde los vacíos legales literalmente permitían reclasificar el crimen. Eso se acabó.
La reforma, impulsada desde la presidencia de Claudia Sheinbaum, modifica el artículo 73 de la Constitución federal. La diputada morenista Selina Trujillo lo dijo sin rodeos durante la sesión: “la justicia dejará de depender del código postal”.
Mientras tanto, todas las leyes estatales sobre feminicidio siguen vigentes hasta que entre en vigor la nueva ley general. No es un vacío legal: es una transición obligada con fecha límite.
La diputada Zaira Cedillo lo cerró con todo: “el feminicidio nunca más será minimizado, ocultado o reclasificado”.
En México, 10 mujeres son asesinadas cada día. Esta reforma no las devuelve. Pero sí cierra la puerta a que su muerte quede impune por una laguna jurídica.
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