Cuatro comunidades originarias del Estado de México tocaron la puerta del Congreso local para convertirse en municipios independientes. No es un capricho: tienen padrón de habitantes, proyecciones financieras y años de historia que los respaldan.
La Comisión de Límites Territoriales de la Legislatura mexiquense abrió las audiencias oficiales para analizar si Atzingo, San Francisco Tlalcilalcalpan, San Pablo de las Salinas y Santa Catarina Ayotzingo pueden convertirse en nuevas demarcaciones. Comunidades tlahuicas, otomís y nahuas presentaron sus argumentos ante diputados de Morena, PVEM y PT.
El dato que sorprende: San Pablo de las Salinas tiene 157 mil habitantes —más del doble del mínimo legal— y proyecta recibir 880 millones de pesos anuales en participaciones. Atzingo, por su parte, estima ingresos de 102 millones con capacidad administrativa propia.
Si el Congreso aprueba alguna de estas creaciones, el mapa municipal del Estado de México cambia por primera vez en décadas — y los municipios actuales como Tultitlán, Ocuilan y Chalco perderían territorio, presupuesto e influencia política.
La Comisión de Límites estatal tiene 60 días hábiles para emitir dictámenes técnicos. El reloj ya corre.



