La LXII Legislatura del Estado de México aprobó reformas que regulan el uso de teléfonos y dispositivos electrónicos en escuelas de educación básica. Nada de redes sociales en el salón. Nada de TikTok entre clase y clase. Solo tecnología con propósito académico o en caso de emergencia, y siempre con permiso del maestro o director.
La iniciativa la impulsaron diputadas y diputados de Morena y del PAN juntos —algo que no pasa tan seguido— lo que le da un peso político real: esto no es ocurrencia de un solo partido.
¿Qué cambia en la práctica? Las autoridades educativas estatales tendrán que publicar lineamientos, protocolos y guías específicas para decirle a cada escuela cómo, cuándo y dónde se puede usar un celular. Habrá espacios distintos al aula donde sí se permitirá su uso personal o recreativo, pero el aula queda protegida.
El dictamen es claro en el porqué: ciberacoso, violencia escolar, pornografía infantil y exposición a contenidos dañinos para menores. No es exagerado. Es una realidad que muchas familias mexiquenses ya viven sin saber cómo enfrentarla.
La diputada Paola Jiménez lo resumió sin rodeos: “Estaremos alejando el modelo de distracción que está limitando la educación”.
Ahora falta ver si las escuelas de tu municipio realmente lo aplican — o si esta ley termina guardada en un cajón como tantas otras.



