“Si el medicamento no llega, el gasto ya no lo paga el paciente”. La frase resume una iniciativa que busca cambiar la lógica del sistema de salud en el Estado de México.
En el Congreso local, el Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano, coordinado por el diputado Juan Manuel Zepeda, confirmó la presentación de una reforma para que el Issemym reembolse a derechohabientes los gastos en medicamentos, insumos o tratamientos no suministrados por la institución.
El dato que presiona la discusión: el gasto en medicamentos sin receta pasó de 35.2% en 2018 a 48.2% en 2020, mientras enfermedades como diabetes o cáncer siguen golpeando el bolsillo familiar cuando no hay abasto.
La consecuencia política es directa: de aprobarse, el Issemym no solo tendría que pagar por sus fallas, también enfrentaría presión administrativa y posibles sanciones internas si no justifica el desabasto, obligándolo a mejorar su eficiencia o asumir el costo económico del incumplimiento.
El mensaje de fondo es claro: el derecho a la salud dejaría de depender de la disponibilidad en ventanilla y pasaría a tener respaldo financiero institucional.
¿Crees que el gobierno debe pagar cada medicamento que no entrega o esto abriría la puerta a abusos en el sistema?



